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jueves, 9 de octubre de 2014

PRAGA, LA CAUTIVADORA


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Hola a tod@s !!!!! ……. Como habréis comprobado, durante varias semanas he faltado a mi cita con este blog. Todo ello es debido a que he estado unos días en Praga, República Checa, disfrutando de unas vacaciones estupendas, y por otra parte, tenia una visita concertada e ineludible con mi dentista, ya programada desde Julio, que me ha hecho estar en “fuera de juego” durante unos días, ya que me sacaron una muela del juicio, con los lógicos problemas posteriores que ello conlleva, y que me han dejado K.O. toda la semana pasada.

Una vez recuperada de este “mal trago”, y con la vuelta a una normalidad ya total, hoy creo que es buen momento para dedicarle unos minutos a Praga, la ciudad que te va cautivando poco a poco, y que también tiene, como muchas ciudades, un color especial, su propio color especial.

Intentaré resumir en la medida de lo posible este viaje, así que después de pensar detenidamente en como afrontar este post, creo que lo mejor es que os hable de los lugares que mas me gustaron o llamaron mi atención. No quiero decir que estos sitios sean los mejores de esta ciudad, pero para mí si son los que nadie debería perderse. Y, como no, seguro que me faltaran otros muchos por conocer. Ya se sabe que por más días que pases en un lugar para visitarlo, siempre se quedan cosas en el tintero. Esta es la mejor excusa para volver.

Reconozco que Praga no me gustó tanto como yo esperaba cuando llegué y la ví por primera vez, pero dos días después mi concepto de esta ciudad había cambiado por completo. De alguna forma Praga empezaba a emocionarme, y ya iba encontrando muchos rincones muy especiales, que por siempre han quedado en mi memoria, la memoria de los recuerdos bonitos.

Praga está a menos de 2 horas de avión. No está nada mal para empezar el viaje, ¿no?. Así que en menos de lo que crees te plantas allí casi sin darte cuenta. Nada más salir del aeropuerto nos encontramos con algo que no nos gustó nada: llovía con ganas y el tiempo era bastante fresquito. Esto es algo habitual allí, la lluvia forma parte del escenario habitual de la ciudad, así que es cuestión de ir calzado adecuadamente y llevar siempre encima un paraguas. Dicen que al mal tiempo buena cara, y esa es la mejor filosofía cuando te encuentras en estas situaciones: que llueve y estoy de vacaciones, pues a disfrutar lo que pueda y si hace falta me compro un chubasquero. Hay que intentar adaptarse siempre a todo.


Una vez acomodados los equipajes en nuestro Hotel (llegamos a Praga sobre las 10 de la mañana), y después de hacer unas cuantas preguntas sobre la ciudad en la recepción, nos fuimos directas a coger el Metro, que estaba a pocos pasos. El metro de Praga se compone de 3 líneas (roja, verde y amarilla), que comunican muy bien la ciudad. Además hay muchos autobuses y tranvías. No hay problema alguno para llegar a todas partes. Se pueden comprar diferentes tipos de billetes y tarjetas. Las máquinas expendedoras nos llamaron la atención por lo sumamente antiguas y desfasadas que se ven…. pero por lo que parece funcionan genial, y no las cambian. Del Metro quiero destacar lo sumamente “frío” que nos pareció: no hay ningún banco en ningún anden, las estaciones están prácticamente “forradas” de metal, son muy sobrias y algo oscuras, y sobre todo, hay muchísima vigilancia, tanto de la policía como de los revisores, que enseguida te piden el ticket en cuanto oyen hablar un idioma que no es el suyo.


A pesar de que toda la nomenclatura de las calles está en checo, y no hay nada escrito ni en ingles ni en ningún otro idioma por ningún sitio, realmente no es difícil moverse por allí si vas provisto de un mapa. Nos habían dado uno muy completito en la recepción del Hotel, pero después compramos otro en un puesto de la calle por 1,50€, un mapa en 3 dimensiones, que nos fue muy bien para poder situar los diferentes monumentos y lugares a visitar.


Nuestra primera visita fue a lo que se llama la “Plaza Vieja”, centro neurálgico de la ciudad, en cuanto a turismo se refiere. Aquello es un auténtico hervidero de gente de todos los países, razas y religiones. En esta Plaza está el famosísimo reloj astronómico, una maravilla que nadie debe perderse si va a Praga. Cada hora en punto es un espectáculo de campanilleo, figuras moviéndose y gente tomando fotos, lo que lo convierte en  algo inolvidable. Nosotras estuvimos muchísimas veces allí, no nos cansábamos nunca de verlo.




Esta Plaza tiene multitud de edificios muy bonitos y que llaman mucho la atención, ya que sus fachadas están decoradas de forma muy barroca, con pinturas, frescos. También en esta Plaza está la Iglesia de Tyn, una de las mas famosas de esta ciudad. Curiosamente, para poder acceder a su interior hay que entrar en una casa……¡¡¡¡¡ cosas de los checos !!!!. Sus dos torres, una más estrecha que la otra, simbolizan al hombre y la mujer.




Si algo llama la atención de Praga son las muchas “cúpulas” de estilo bizantino que se ven por toda la ciudad. Esto le da un aspecto de ciudad mágica, casi de cuento infantil. Vayas donde vayas, hay cúpulas de este tipo, como para recordarte que estas en un lugar que nada tiene que ver con el tuyo. Las iglesias con este tipo de arquitectura son especialmente llamativas y están repartidas por toda la ciudad.


Al mismo tiempo, toda la ciudad vieja de Praga son callejuelas y más callejuelas, llenas de tiendas y gente que vamos abarrotando todo.




Y a partir de aquí se empieza a hacer ruta. Puente de Carlos, iglesias varias, subida al castillo para ver sus jardines y su preciosa Catedral de San Vito (una maravilla arquitectónica, con unas vidrieras y columnas especialmente bonitas), y también para poder contemplar desde allí arriba unas increíbles panorámicas de la ciudad.



Pero para tomar las mejores vistas de Praga yo recomendaría hacer la subida al Monte Petrin. Se puede hacer a pie o en funicular (mejor en funicular la subida, y en tal caso, la bajada andando). Hay una enorme cantidad de escaleras para acceder a la torre que hay en la cima de este monte,  pero merece la pena muy mucho subir para poder ver y tomar las mejores fotos de la ciudad. Si os gusta la fotografía sin duda allí se disfruta muchísimo…. Y si tenéis la suerte de que el día sea radiante y soleado, podréis hacer autenticas postales. Es de los sitios que creo que son obligatorios si se visita esta ciudad.


Otra de las cosas que más me gustó de Praga es sin duda el Barrio Judío. Pudimos visitar algunas sinagogas, entre ellas la que llaman “sinagoga española”, que nos gustó mucho. Pero si algo impresiona en este barrio, es sin duda el cementerio. Un lugar donde el tiempo parece haberse parado y donde su historia, al conocerla, nos dejó muy impresionadas.


En ese cementerio hay aproximadamente unas 12.000 personas enterradas, pero no en nichos tal como nosotros conocemos aquí, sino directamente en la tierra. Son varias capas de cuerpos, intercalando capas de tierra, que han ido formando una altura aproximadamente de 10 metros sobre el nivel del suelo. La parte por donde van los visitantes esta llena a rebosar de lápidas, muchas de ellas escritas en hebreo. Parece un pequeño bosque encantado, donde muchos árboles y la humedad le dan un aspecto un tanto tétrico. Un lugar que os aseguro no podré olvidar nunca. Difícil de borrar de la memoria aquellas imágenes. Solamente hicimos una foto…. la que veis aquí.


Actualmente el Barrio Judío es una zona de las más caras de la ciudad según nos explicaron, donde alquilar o comprar un piso es solo posible para los mas privilegiados. Es bonito recorrer un poco sus calles, y se llega fácilmente andando desde la Plaza Vieja. La avenida Parizska tiene en sus aceras las grandes firmas de moda. La verdad es que es un placer pasear por allí.

Uno de los sitios que recorrimos mil veces sin duda es el Puente de Carlos. Un lugar especial, bohemio, concurrido, siempre animado con gente que va arriba y abajo. Pasado este puente se llega a otra parte de la ciudad, Mala Strana, donde hay cientos de tiendas de souvenirs y muchas joyerías y restaurantes. Los granates, engarzados tanto en oro como en plata, así como fabulosas joyas en ámbar, están por todas partes. En muchos sitios hay que entrar en el “regateo”, algo a lo que vimos están muy acostumbrados. Mi recomendación: no comprar nunca el primer día. Ir entrando en diferentes tiendas, preguntando los precios y viendo que están dispuestos a rebajar.



El puente de Carlos es uno de los muchos que cruza el río Moldava, y es también uno de los puntos donde hay mas ambiente por la noche, ya que la vista nocturna es realmente preciosa y se hacen muy buenas fotos. En ambas orillas del río hay muchos restaurantes y pizzerías, con lo cual por la noche es quizás de los mejores sitios para ir a cenar. La vista que se ve desde allí es preciosa. Todas las ciudades por la noche tienen algo así como su propia vida, y Praga no es menos que otras.


A los que gusten de los paseos en barco, allí podrán hacer sin problema el que te lleva por todo el río y te va mostrando la ciudad. Nosotras no tuvimos tiempo de hacerlo. Dura aproximadamente unos 45 minutos y hay varias empresas que ofrecen este servicio.

La casa danzante…… la había visto anteriormente en Internet y tenia muchas ganas de verla……y no nos defraudó para nada. Original, diferente, muy curiosa…… no se muy bien como definirla. Dos edificios entrelazados entre si, creando la sensación de ser una pareja de bailarines. Ginger y Fred interpretando su particular danza, así es como ellos lo definen. Nos encantó, a pesar de que el día que fuimos a verla llovía y llovía sin parar. Quizás ese mal tiempo incluso le dio un encanto especial.



No quiero ir citando uno por uno cada monumento que visité ….. siempre digo que para eso ya están las guías y libros, que sirven de muchísima ayuda cuando preparas un viaje. Siempre me gusta explicar en mis posts mis vivencias y mis opiniones, que creo que pueden servir también a quien tenga en mente visitar un lugar y quiera saber algo más.

Una de las cosas que mas nos gustó de Praga fue su comida, y como no, su cerveza. No soy nada aficionada a esta bebida, y aquí en España nunca la pido si voy a algún bar a tomar algo, pero allí la cosa cambió por completo. La cerveza checa es de muy baja graduación, lo que la hace muy digestiva y fácil de tomar. La “dosis” mínima que sirven en todas partes es medio litro. Por precio nos dijeron que salía mas barato que tomar agua, así que no dudábamos en pedirla cada vez que íbamos a comer o cenar. Os aseguro que ahora la echo de menos. Y tanto la cerveza rubia como la negra, que tiene cierto “regusto” a regaliz.

Con respecto a la comida, diré que la oferta gastronómica es muy extensa y que cocinan muy bien los checos. Carnes, pollo, cerdo, salmón y trucha a la plancha, hortalizas al horno…. todo nos gustó mucho. Pero a los no aficionados a este tipo de platos, no sufrid para nada….…. Hay pizza y pasta en todas partes. Otra de las cosas que probamos y nos encantó fue el jamón que van asando lentamente, y que venden en un puesto de la Plaza Vieja, justo por detrás del reloj astronómico. Compras una ración, que ellos cortan con un gran cuchillo, te la dan muy caliente en un plato de plástico, y  te la sirven con un trozo de pan tipo “pagés”, y, por supuesto, la acompañas de una cerveza. Es otra de las cosas que yo recomendaría no perderse …….


Os recomiendo ahora 3 restaurantes donde comimos muy bien, y a precio razonable:

U Parlament, por detrás del Parlamento antiguo. Buena carta y buenas raciones. Tomamos cerdo en salsa con el famoso chucrut y nos gustó mucho. Recomendable este sitio.

El Toro Negro: nombre español y algunos platos como la paella se sirven aquí. Nosotras decidimos no arriesgarnos, y pedimos pescado, con una ensalada que compartimos mi amiga y yo, y todo nos encantó, al igual que la cerveza negra que nos sirvieron. El pescado venía acompañado de magnificas hortalizas que cocinan al horno, y que hacen un estupendo acompañamiento. Este restaurante se encuentra justo enfrente del Reloj Astronómico.

U Zlateho Stromu: Situado muy cerca del Puente de Carlos, en una de las calles que te lleva en dirección a la Plaza Vieja. Pertenece al Hotel del mismo nombre. Bonita terraza, buena cocina y carta extensa, donde hay para elegir sin problema. 

Lo que no llegamos a tomar es el famoso goulash, así que ahí no puedo dar opinión.

¿Y que cosas se pueden comprar en Praga?. Además de joyas preciosas con granates, hay mucho cristal de bohemia que ellos transforman en auténticas maravillas, y joyas realizadas en cristal Swaroski, que se encuentran por toda la ciudad. Además también hay muchas tiendas que ofrecen preciosas marionetas artesanales, algo caras por cierto. Los aficionados al teatro tienen aquí mucha oferta para ver lo que ellos llaman “Teatro Negro”. También hay salas que dan conciertos de jazz por la noche. Hay ambiente para todos y para todos los gustos.


No quiero acabar este post sin dedicar un tiempo a Franz Kafka, el gran escritor checo, autor de muchísimas obras de las que tanto se ha hablado y se sigue hablando. Kafka esta presente en muchos lugares de Praga. Por este motivo, le han dedicado un Museo, además de muchos cafés y bares que llevan su nombre. Junto a la Sinagoga española hay una estatua de Kafka donde es típico hacerse una foto junto a el, tocándole los pies. Nosotras no fuimos menos.

Pues hasta aquí por hoy. En un próximo post hablaré de Karlovi Vary, un encantador pueblo checo, a 38 km. de la frontera con Alemania, y que tuvimos ocasión de visitar en una excursión que compramos en nuestro Hotel. Un día diferente, y que sirvió para salir de la ciudad y oxigenarnos un poco. Y eso nunca viene mal.

Espero que os sirvan de ayuda mis comentarios si alguna vez os animáis a conocer esta maravillosa ciudad. Una de las joyas de Europa sin duda alguna.

¡¡¡ Saludos a todos !!!.

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